Que seas perezoso o trabajador depende de la química de tu cerebro

En el trabajo, ¿te consideras una persona vaga o más bien dinámica y emprendedora? La voluntad que exhibimos a la hora de trabajar depende, en gran parte, de la química de nuestro cerebro, según un estudio que acaba de publicar la revista Journal of Neuroscience. Usando una técnica de mapeado del cerebro conocida como tomografía de emisión de positrones (PET), los investigadores encontraron que las personas más diligentes, que se muestran dispuestas a trabajar duro para obtener mayores recompensas, liberan más cantidad de dopamina en zonas del cerebro relacionadas con la motivación, concretamente el estriado y la corteza prefrontal ventromedial. Por otro lado, los empleados “gandules”, que trabajan poco incluso si esa “flojera” implica una reducción de sus ingresos, tienen altos niveles de dopamina en una zona cerebral implicada en las emociones y en la percepción del riesgo: la ínsula anterior. En otras palabras, la liberación de dopamina en la ínsula está relacionada con un menor deseo de trabajar, sin importar las pérdidas económicas que eso implique.

El estudio es el primero en mostrar que la dopamina puede tener efectos opuestos según la zona en la que actúa y cómo esto explica las diferencias individuales en el comportamiento de los trabajadores. Las conclusiones ayudarán a entender los trastornos de la motivación implicados en enfermedades mentales como la depresión o las adicciones.

Vía: Muy Interesante

Científicos descubren mutaciones en mariposas por la radiación en Fukushima

Imagen: Nayarit.com

Un grupo de científicos japoneses ha descubierto mutaciones genéticas en mariposas expuestas a la radiación en el área en torno a la central atómica de Fukushima, epicentro de la crisis nuclear de 2011, según un artículo publicado en el portal “Scientific reports” de la revista científica “Nature”.

Según los investigadores, la crisis nuclear en Fukushima iniciada tras el tsunami que asoló el noreste nipón en marzo de 2011 provocó “la masiva liberación de material radiactivo al medio ambiente”, que causó “daños fisiológicos y genéticos” en las mariposas Zizeeria, una especie muy común en Japón.

Este tipo de mariposas, que tienen un ciclo de vida aproximado de un mes, son consideraras generalmente como “indicadores medioambientales” muy útiles, al contar con unas alas cuyo patrón cromático es muy sensible a los cambios en el ambiente, señala el artículo.

El equipo, formado por científicos de la Universidad de Ryukyu, en la isla de Okinawa (suroeste), recolectó en mayo de 2011 un total de 144 especímenes adultos en torno a Fukushima, algunos de los cuales mostraron “anormalidades leves” y, en una segunda generación, anomalías “más severas”.

Otros 238 ejemplares recogidos en una segunda oleada en septiembre de 2011, medio año después de que se produjera el accidente nuclear en Fukushima, presentaban mutaciones aún más pronunciadas, sobre todo en las alas y los ojos, que en los estudiados en mayo.

Según los científicos, con el experimento es posible demostrar que la exposición a dosis pequeñas de contaminación radiactiva en especies como las mariposas “tiene implicaciones inestimables” para conocer los futuros efectos de la radiación en el resto de los animales que se encuentran en torno a la maltrecha planta.

El accidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi, el peor desde el de Chernóbil (Ucrania), ha afectado gravemente a la agricultura, la ganadería y la pesca locales, además de haber obligado a la evacuación de más de 50.000 personas de una zona de exclusión de 20 kilómetros alrededor de la planta nuclear.

Desde el inicio de la crisis provocada por el terremoto y posterior tsunami de marzo de 2011 las autoridades realizan pruebas periódicas para analizar el impacto que el accidente ha podido tener en el medioambiente así como en los alimentos.

Vía: EFE

Hallan un receptor cerebral relacionado con la diabetes y el control del peso

 

Un grupo de investigadores españoles ha identificado en el hipotálamo un receptor de lípidos endógenos -el CB2- cuya presencia en esa zona del cerebro estaría relacionada con el control del peso y la glucemia.

El estudio, que ha sido desarrollado por científicos del Instituto de Investigación Biomédica de la ciudad española de Málaga (sur), se ha realizado en modelos animales, modificados mediante ingeniería genética, a los que se estimulaba el receptor CB2.

Los resultados mostraban que aquellos modelos animales que expresaban una mayor cantidad del receptor a nivel cerebral eran más delgados y tenían una mayor facilidad para desarrollar diabetes.

Estos hallazgos abren una nueva vía de investigación al sugerir que este receptor podría ser una diana a tener en cuenta para el desarrollo futuro de fármacos contra la diabetes.

La existencia de este receptor de lípidos era conocida en tejidos inmunes como el bazo o la médula ósea, pero hasta ahora no se conocía su presencia en la zona cerebral relacionada, entre otras cosas, con el control de la ingesta de comida.

El trabajo ha sido publicado en el “Journal of Neuroendocrinology”, la revista oficial de la Sociedad Británica de Neuroendocrinología y de la Asociación Europea y la Federación Internacional de la especialidad.

El grupo de investigadores continúa en esta línea de trabajo para profundizar en el conocimiento del papel que juega este receptor en la diabetes y en cómo su activación o bloqueo pudiera ser utilizado para tratar la obesidad y diabetes asociada.

Las líneas de investigación de este grupo incluyen el estudio de este receptor y otros relacionados -como el GPR55- en el funcionamiento de los islotes pancreáticos (las unidades funcionales responsables de la secreción de insulina) en la diabetes, con vistas a buscar nuevas vías terapéuticas que complementen a las actuales.

El trabajo se ha desarrollado durante tres años y ha contado con distintos fondos de financiación del Instituto de Salud Carlos III de España y de la Unión Europea.

Vía: EFE